EL BLOG DEL PRICE


MANO GANADORA


16 de ABRIL de 2012


Viene Lepage, viene el Festival de Circos de Pequeño Formato, viene la Escuela Nacional de Circo de Francia. De aquí a junio, el Price se pone tremendo. Un estreno mundial, el de Juego de cartas 1: PICAS, de Robert Lepage y la compañía Ex Machina, dará el pistoletazo de salida. Se trata de la primera creación del genial director canadiense para un escenario específicamente circular; un encargo de la Red 360 de espacios circulares (de la que el Price es miembro fundador) que Lepage aceptó con entusiasmo. El círculo le inspiró la idea de una tetralogía basada en los juegos de cartas: cada entrega estará dedicada a un palo de la baraja: corazones, tréboles, diamantes... y Picas, la primera entrega, que llega el 9 de mayo. Transcurre entre Las Vegas y Bagdad, y está integrada por unos personajes que apuestan fuerte: militares, prostitutas, inmigrantes, recién casados, todos devorados por la ciudad del juego, días antes de la invasión de Irak por el ejército norteamericano.







Cuando el jugador Lepage recoja sus fichas de la mesa y abandone la pista del Price, la partida todavía no habrá terminado, no. Empieza entonces el Festival de Circos Pequeño Formato. Son cuatro compañías durante diez días, y cada una nos hará una visita breve pero deliciosa. Creadores de la talla de Les Colporteurs o Les 7 doigts de la main, compañías ya habituales de la cartelera del Price, recién llegados como los belgas Theatre d´un jour, o jóvenes promesas -y ya cumplen lo que prometen- como EIA, surgidos de Carampa, la escuela de circo de Madrid. Todos ellos traen piezas de esencia pura en frasco pequeño; una codiciada lección de elegancia, humor y poesía. Y para rematar, por supuesto, el último as de la temporada. This is the end, de la CNAC: la última hornada de la Escuela Nacional de Circo de Francia y el espectáculo que han generado para coronar su aprendizaje en la escuela. Un espectáculo que ha triunfado en los circuitos profesionales, catapultando a sus jóvenes autores-que vuelan por los aires, renacen de una bañera o se enamoran de una pelota de malabares- a la condición de cirqueros hechos y derechos.

Pues eso, señores. Las apuestas están servidas. Hagan juego.